"Ana se había sentado al lado de Dolly, en el coche de ésta, haciendo el resto del trayecto juntas.
- Me alegra oírte hablar así, Ana, y te felicito. Pero dime, ¿por qué no me has escrito?
- No me atreví.
- ¿Ni tratándose de mí?
- Dime qué piensas de mí, Dolly.
- Nada. Te quiero y siempre te quise. Cuando se quiere a una persona, se la quiere tal y como es y no como se desearía que fuese."
Ana Karenina (sexta parte, capítulo I) de León Tolstoi
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