martes, 19 de abril de 2011

The last song - La última canción

Esta vez os traigo un libro distinto del anterior. Estoy segura de que os suena mucho el título, pero más bien como el de una película, ya que esta historia ha sido llevada a la gran pantalla con nada más y nada menos que la famosa Miley Cyrus interpretando el papel de la protagonista, de ahí que se le haya dado la suficiente publicidad como para que a todos nos haya quedado un rumor en las cabezas sobre esta película.



Es un caso curioso lo que ocurre con este libro, pues al contrario de lo que sucede normalmente, la película no se hizo como una adaptación del libro, pero tampoco éste se hizo a partir de aquella. Para romper los esquemas, en primer lugar el mismo autor del libro, Nicholas Sparks, realizó el guión de la película, pensando exclusivamente llevarla al cine, pero por lo visto quedó tan fascinado por la historia que se decidió a crear su propia versión narrativa, obteniendo como resultado el libro del que os hablo.

Esencialmente, ambas historias hablan de lo mismo, obviamente, pero al cambiar el medio por el que se nos transmiten cambian muchos pequeños detalles, que no son otra cosa más que recursos que ayudan a que nos metamos de lleno en la historia, tanto en la pantalla como en las hojas. Y, aunque la película no está nada mal, para los amantes de la lectura como yo, sospecho que disfrutaríais más leyendo el libro, porque es uno de esos libros que, además de contar una historia inolvidable y única pero a la vez mundial, está enfocado y expresado de una forma que lo hace mejor aún. Los sentimientos de los personajes se vuelven reales para el lector y los hechos que les ocurren a ellos, los vives como si te estuvieran ocurriendo a tí.

Finalmente, para los más curiosos, aquí os dejo el argumento de la obra:

Cuando su madre la obliga a pasar las vacaciones con su padre en un pueblo de Carolina del Norte, Ronnie Miller una adolescente de 17 años, no puede imaginarse una tortura peor. Hace tres años que sus padres se separaron, pero ella nunca lo superó.
Su padre, concertista y profesor de piano, vive alejado de todo en una casita cerca de la playa, donde Ronnie y su hermano pequeño irán a pasar las vacaciones. En este entorno idílico, Ronnie descubrirá la importancia de los diferentes tipos de amor que pueden poblar la vida de una persona: el que existe entre padres e hijos, el amor por la música y el más importante para ella, el primer amor por un chico.
En esta novela, que se basa en el guion que el propio Nicholas Sparks ha escrito para la película del mismo nombre –protagonizada por Miley Cyrus–, el autor nos conduce una vez más a través de todas esas relaciones que pueden rompernos el corazón y también por aquellas que conseguirán sanarlo.

martes, 12 de abril de 2011

¡Despierta!

Hoy quiero dejaros una canción que seguro conoceréis, o al menos os sonará:



Efectivamente, esta canción que anuncia la compañía de seguros de Mapfre, es un spot que publicita su nuevo proyecto, Verti Seguros, y que ha provocado toda una revolución en la red. ¿Por qué? Bueno, a mí me parece una canción bastante buena y con ritmo, además de pegadiza ¡muy pegadiza! Que es lo que se pretende con la publicidad, ¿no?
Desde luego, lo están haciendo muy bien, todo el mundo que vuelva a escuchar esta canción pensará irremediablemente en Verti, o cuando vean esa palabra, volverán a recordar esa melodía que tanto les enganchó. Es innegable, la publicidad, a través de los medios de comunicación, nos influye de un modo increíble, para bien o para mal.
¡Qué paradoja que la canción se llame "Despierta" entonces!
Pero hagamos caso a la canción y despertemos, ya sea de la siesta, de la rutina o la mediocridad.

PD: Para los curiosos, aquí tenéis la letra completa de la canción:

Míralos qué guapos y qué tiernos,
no saben que han estado ciegos.
Míralos qué monos dormiditos,
no entienden lo que se han perdido.
Son carne de cañón,
perezosos a granel,
dejándose llevar,
mentes sin usar ni agitar.
Van siempre por detrás,
siempre en el redil,
almas de cordero lechal.
Ayy...
Hay gente más despierta,
hay gente más abierta,
hay ganas de empezar,
hay siempre una primera vez.
Hay hambre de vivir,
y metas que alcanzar,
hay gente más despierta,
hay siempre una primera vez.
Hay gentes en la puerta,
hay todo un mundo ahí fuera,
ya es hora de salir,
hay siempre una primera vez.
Papapara, papapara..

sábado, 26 de marzo de 2011

Porque querer es poder, pero para poder hay que esforzarse

El poder... ¿qué es eso del poder? Según la RAE, hay cinco acepciones distintas para este término, las cuales son las siguientes:
  1. Tener expedita la facultad o potencia de hacer algo.
  2. Tener facilidad, tiempo o lugar de hacer algo.
  3. Tener más fuerza que alguien, vencerle luchando cuerpo a cuerpo.
  4. Ser más fuerte que alguien, ser capaz de vencerle.
  5. Ser contingente o posible que suceda algo.
Como véis la mayoría de estas definiciones son bastante parecidas, excepto la última en la que se alude a una posibilidad, mientras que el resto de los significados  hacen referencia claramente a la "capacidad" de hacer algo.
Y esta capacidad, ¿cómo se consigue? Bueno, las capacidades que tiene cada uno dependen de la misma persona, desde luego, pero ¿acaso no tendrá más capacidad aquella que sepa, por ejemplo, tres idiomas respecto a la que sólo conoce su lengua natal? Por lo tanto, para tener esa capacidad hay que aprender, aprender todo lo que se pueda para lograr el poder de hacer algo.
Pero... para hacer algo, primero habrá que tener la voluntad de hacerlo, ¿no? Es decir, si tuvieras esa capacidad de conseguir lo que quisieras, por ejemplo, estudiar medicina, pero en realidad no quieres hacerlo porque simplemente no te gusta esa carrera... ¿Cómo vas a conseguirlo? Cada regla tiene su excepción, desde luego, pero está claro que si haces algo que no quieres, no obtienes el mismo resultado que si quisieras hacerlo.
¿Y si nos pusiéramos en el caso contrario? ¿Y si lo quisiéramos con todas nuestras fuerzas, pero no tuviéramos esa capacidad necesaria para conseguir lo que queremos? Entonces... sólo queda tener el doble de voluntad y el triple de esfuerzo para suplir lo que nos falta. Algunos se apañan bastante bien:


Después de esto dices completamente convencido que querer es poder.
Pero también hace falta algo más... El esfuerzo.

viernes, 11 de marzo de 2011

11-M

Hoy, tras muchas experiencias muy buenas (entre las que se incluye un inolvidable viaje a París) y otras tantas no tan buenas (que son propiedad privada), vuelvo a escribir una entrada. Pero no voy a hablar de ninguna de esas experiencias. Aunque me encantaría contar todos y cada uno de los detalles de mi breve estancia francesa, y me gustaría poder desahogarme escribiendo sobre mis sentimientos recientes, hoy hay una cosa más importante sobre la que hablar.
Y es que hoy, 11 de marzo de 2011, hace siete años del atentado ocurrido en la estación de Atocha de Madrid. Un atentado que costó la vida a más de doscientas personas y bastantes más heridos y afectados. Una catástrofe para nada natural que sobrecogió a toda España. Y hoy, siete años después de tal tragedia, sigue sin saberse nada de los culpables.
Yo no digo quién fue, pues aunque tengo mis ideas propias, realmente solo sé que no sé nada, como dijo el filósofo Sócrates. Pero lo que me parece increíble es que aún no se tenga la más mínima pista útil sobre la que investigar. ¿Acaso es que hemos dado con los terroristas más listos del mundo? ¿O es que este era el plan perfecto y nunca podrá llegar a ser descubierto? No sé como pensaréis vosotros, pero yo creo que los hombres que pusieron aquellas bombas, por muy inteligentes que fueran, seguían siendo humanos, y todos los humanos cometen errores. Pero bueno, quién sabe, quizá quien maquinó y llevó a cabo todo el plan fue el mismísimo Terminator, una máquina perfecta y, por lo tanto, sin márgen de error. He de reconocer que yo no soy la más entendida en este tema, por esto no me pronuncio en una u otra opinión, pero pienso que aquí hay gato encerrado.
Mientras tanto, miles de personas, familiares de los fallecidos y los afectados, siguen esperando justicia. Y yo, muy a pesar, les recomendaría que esperaran sentados.

No nos olvidemos de todos los que se fueron esa mañana del 11 de marzo de 2004, fueron importantes y merecen ser recordados.

domingo, 27 de febrero de 2011

punto y aparte.

"- ¡Ahí -murmuró-, ahí quedará castigado y yo me veré libre de todos y de mí misma!
    El saquito que llevaba, que no se desprendió a tiempo de su brazo, le hizo perder el momento de arrojarse bajo el primer furgón. Esperó que llegase el segundo y entonces experimentó una sensación similar a la que en otro tiempo había experimentado al sumergirse en el río para bañarse. Hizo la señal de la cruz, y este ademán suscitó en ella un tropel de recuerdos de la juventud y de la infancia. Ante ella brilló la vida por un momento con sus fugaces alegrías.
    Pero Ana no separó la vista del tren y, cuando vio el espacio entre dos ruedas, arrojó su saquito inclinó la cabeza y, cruzando los brazos, se dejó caer de rodillas bajo el vagón, como dispuesta a levantarse.
    Todavía le quedó tiempo para experimentar miedo.
- ¿Dónde estoy? ¿Por qué estoy aquí? -dijo Ana, haciendo un esfuerzo para echarse hacia atrás.
    Pero una pesada mole, enorme e inflexible, chocó con su cabeza y la arrastró por los hombros.
- ¡Perdonadme, Señor! -murmuró, comprendiendo la inutilidad de la lucha.
    En aquel momento, un hombrecillo de espesa barba y desgreñada cabellera, se inclinó en el estribo del vagón para mirar a la vía. Y la luz que para aquella infeliz había iluminado el libro de la vida, con sus tribulaciones, sus falsedades y sus dolores, rasgando en aquel instante las tinieblas, brilló con vivo fulgor, vaciló y se extinguió para siempre."

Ana Karenina de León Tolstoi, capítulo XI, séptima parte


- ¡Ahora ya lo sé! Ahora que es demasiado tarde...
- Al contrario, es demasiado pronto... Y todavía tienes tiempo.


CONCLUSIÓN:
punto y aparte.


martes, 22 de febrero de 2011

"Ana se había sentado al lado de Dolly, en el coche de ésta, haciendo el resto del trayecto juntas.
- Me alegra oírte hablar así, Ana, y te felicito. Pero dime, ¿por qué no me has escrito?
- No me atreví.
- ¿Ni tratándose de mí?
- Dime qué piensas de mí, Dolly.
- Nada. Te quiero y siempre te quise. Cuando se quiere a una persona, se la quiere tal y como es y no como se desearía que fuese."



Ana Karenina (sexta parte, capítulo I) de León Tolstoi

lunes, 21 de febrero de 2011

En la ducha el agua corría, siguiendo el compás del repicar de la lluvia en la ventana...
La espuma bajaba por su cuerpo, pasando por la cadera y la rodilla, hasta llegar al desagüe...
Allí se le unió el agua.
Y al agua se le unieron dos lágrimas silenciosas, las dos lágrimas silenciosas de todos los días...

Y mientras, una música de fondo:



En casos así, lo primordial es no olvidarse de respirar.